Cuando llegué a España, como muchas personas migrantes, lo hice con una mochila llena de sueños, miedos y una historia profesional que, durante un tiempo, parecía invisible.
Hoy trabajo como auxiliar de ayuda a domicilio, un rol que respeto profundamente y que me ha enseñado más de lo que muchos imaginan. Sin embargo, también estoy en un momento vital y profesional clave: dar el salto, avanzar, ocupar el lugar que he construido con años de formación, experiencia y vocación.
Trabajar en domicilio: una escuela de humanidad
Mi trabajo actual me permite entrar en los hogares de personas mayores, acompañarlas en su día a día, escuchar sus historias, detectar silencios, necesidades emocionales y sociales que no siempre aparecen en los informes.
Desde la Atención Centrada en la Persona, no solo ayudo en tareas básicas, sino que acompaño procesos de envejecimiento, soledad, duelo y adaptación a la dependencia.
Como psicóloga y psicogerontóloga, sé que este trabajo va mucho más allá de lo asistencial:
es vínculo, presencia, observación clínica y acompañamiento emocional.
El reconocimiento académico: un paso que valida el camino recorrido
Recientemente he recibido la resolución favorable de equivalencia de mi Grado en Psicología en España, un hito que marca un antes y un después.
No es solo un trámite administrativo: es el reconocimiento de una trayectoria, de años de estudio, intervención comunitaria, trabajo con personas mayores, jóvenes y colectivos vulnerables.
Este reconocimiento me permite mirar hacia adelante con mayor claridad y plantearme nuevos objetivos profesionales:
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Incorporarme a roles más acordes a mi formación.
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Desarrollar programas psicosociales con personas mayores.
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Diseñar talleres de estimulación cognitiva, envejecimiento activo y prevención de la soledad.
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Aportar desde la psicología al ámbito sociosanitario, donde tanto se necesita una mirada integral.
No es retroceder, es construir desde otro lugar
Trabajar como auxiliar no ha sido un retroceso.
Ha sido una etapa de aprendizaje profundo, de humildad profesional y de contacto directo con la realidad del cuidado.
A veces el camino no es lineal.
A veces toca volver a empezar, pero con más conciencia, más recursos internos y más sentido.
Hoy no reniego de ningún paso dado. Cada experiencia ha fortalecido mi identidad profesional y humana.
Dar el salto profesional también es un proceso psicológico
Cambiar de rol, aspirar a más, salir del lugar conocido genera miedo, dudas y vértigo.
Desde la psicología sabemos que el crecimiento implica:
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Tolerar la incertidumbre.
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Reconocer el propio valor.
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Romper creencias limitantes.
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Permitirse desear más sin culpa.
Estoy en ese proceso. Y lo comparto porque sé que no estoy sola.
Para quienes están en un momento similar…
Si tú también estás trabajando en algo que no refleja todo lo que eres o sabes hacer, quiero decirte esto:
Tu valor profesional no desaparece por el contexto.
Se transforma, se adapta y espera el momento adecuado para desplegarse.
Confía en tu proceso.
Invierte en tu formación, cuida tu salud emocional y no renuncies a tu identidad profesional.
✨ Llamada a la acción
Si eres profesional del ámbito sociosanitario, migrante, cuidador/a o psicólogo/a en proceso de reconocimiento, te invito a:
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Reflexionar sobre tu propio recorrido.
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Nombrar tus logros, aunque parezcan pequeños.
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No dejar de avanzar, incluso cuando el camino se sienta lento.
💬 ¿En qué punto de tu desarrollo profesional te encuentras hoy?
Te leo en los comentarios.
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